lunes, 27 de agosto de 2018

Elogio de la sombra

En 1662 se terminó de construir, en Kioto, el palacio Katsura. Fue encargado por los príncipes Toshihito y su hijo Toshitada, ambos miembros de la familia imperial. El Shogunato Tokugawa, que gobernó el Japón desde 1603 hasta 1867, mantuvo a los emperadores como tales pero sin ningún tipo de poder efectivo. Este aspecto es crucial para entender la filosofía que impregna la construcción de Katsura.
Palacio Katsura - Kioto
Se trata de un edificio en el que se intenta deliberadamente obtener una imagen natural, huye de la grandilocuencia, no hay un foco central y los edificios se fusionan con los jardines circundantes. No hay una geometría identificable, la decoración es incompleta e imperfecta y las vistas y los propios jardines recrean la complejidad de la naturaleza. El moderno arquitecto japonés, Kenzo Tanje relacionó el palacio Katsura con la influencia de las clases bajas, que pusieron de moda, en esa misma época, el teatro No y la ceremonia del té. 
Palacio Katsura - Kioto
La construcción de Katsura precede a la era Genroku (1688-1704) que supuso un renacimiento cultural en Japón propiciado por los cien años de paz del primer período Tokugawa. En esta misma época florecieron los sangaku (la palabra significa tablilla matemática); eran soluciones topológicas a problemas de geometría euclídea. Se planteaban por todo tipo de personas mediante tablillas que se colgaban en los templos y en los mercados para que cualquiera aportara la solución. Tradicionalmente en Japón se planteaban problemas matemáticos para que fueran resueltos mediante diagramas.
Tableta de 1824 - Prefectura de Gumma. Los círculos azul y turquesa son tangentes exteriores y lo son, también a la misma recta. El círculo rosa pequeño, tangente a los dos círculos mayores, lo es también a dicha recta. ¿Qué relación existe entre los radios de los tres círculos?. 
Las tabletas de sangaku que se han analizado revelan que sus autores podían no ser especialistas sino gente del común. La mayoría, sin embargo, eran miembros de la clase samurai, tradicionalmente mejor educada. En todo caso, los sangaku revelan un gusto muy sofisticado.
Palacio Katsura - Kioto
El escritor japonés Junichiro Tanizaki (1886-1965) escribió, en 1933, El elogio de la sombra. Es un ensayo, muy divertido, sobre la búsqueda estética de los japoneses y su choque con las comodidades modernas. Analiza los retretes tradicionales, que estaban fuera de la casa y permitían el contacto con la naturaleza, constata que las vajillas de porcelana no tienen las cualidades de sombra y profundidad de las lacas. En definitiva, defiende las claridades difusas de las paredes de papel y el uso de los juegos de sombra y luz.
Junichiro Tanizaki
En un párrafo de la obra define la forma japonesa (y oriental) de ver el mundo: “creo que lo bello no es una sustancia en sí sino tan sólo un dibujo de sombras, un juego de claroscuros producido por yuxtaposición de diferentes sustancias. “

miércoles, 25 de julio de 2018

Dimensión desconocida

Liu Cixin (Yangquan, 1963) publicó entre 2007 y 2010 la Trilogía de los tres cuerpos, un libro de ciencia-ficción de 1.800 páginas, que en 2015 obtuvo el Premio Hugo concedido a la primera novela de la trilogía (El problema de los tres cuerpos). Se trata de un relato largo, minucioso, apasionante y, sobre todo, tremendamente didáctico. Pone sobre el tapete todas las teorías de la física moderna, desde las supercuerdas y las múltiples dimensiones de la materia hasta la posibilidad de viajar a velocidades superiores a la de la luz.
Liu Cixin
No sólo habla de física sino también de sociología y la teoría de juegos que podría estar implícita en las relaciones entre civilizaciones en el universo. En concreto, partiendo de que el universo es inmenso pero finito (y escaso), y de que  existirían muchas civilizaciones (y no hay sitio para todas) se produciría el fenómeno de que una civilización no podría conocer la bondad de las otras por la mera especulación. Ello conduciría, a través de cadenas de sospecha, a la desconfianza. A su vez, la desconfianza implicaría intentar la destrucción de cualquier civilización de la que se tuviera noticia. El universo sería un “bosque oscuro” habitado por cazadores acechándose entre sí.
Portada primer volumen de la trilogía
Esta hipótesis solucionaría la paradoja de Fermi: “La aparente contradicción que hay entre las estimaciones que afirman que hay una alta probabilidad de que existan otras civilizaciones inteligentes en el universo observable, y la ausencia de evidencia de dichas civilizaciones.” En  definitiva, todas las civilizaciones se ocultarían para no ser destruidas. 
Detector ATLAS del Gran Colisionador de Hadrones (LHC) del CERN en Ginebra (Suiza)
Las tres novelas contienen, además, múltiples ejemplos de “Gedankenexperiment“, combinación de palabras que en alemán significa «experimento mental». Einstein lo utilizó como mecanismo para la elaboración de sus teorías.
Ubicación del LHC del CERN y de los detectores instalados.
Se describe la posibilidad de desdoblar las dimensiones ocultas en la materia que recoge la teoría de supercuerdas. Según esta teoría las partículas subatómicas son cuerdas (objetos bidimensionales) del mismo tamaño, equivalente a la longitud de Planck, y se diferenciarían al vibrar en diferentes frecuencias. La gravedad se definiría en un mundo ampliado a nueve dimensiones más el tiempo y una más que las englobaría (formando membranas), o sea, once dimensiones.
Sección bidimensional de una variedad de Calabi-Yau de seis dimensiones. Se trata de una representación matemática en dos dimensiones (proyectada en 3D) de un espacio de seis dimensiones.
En nuestro universo de tres dimensiones las seis dimensiones restantes estarían curvadas (dobladas dentro de) con un tamaño inferior al de una cuerda. De esta manera nos resultarían invisibles. En la novela se especula con la posibilidad de desdoblar (en todas sus dimensiones) un objeto tridimensional, un protón, y convertirlo en un espacio bidimensional de un tamaño cercano al de un planeta. Aparentemente esto está alejado de nuestro mundo habitual. Sin embargo, el catalizador de los vehículos de motor de explosión puede explicar la paradoja: contiene un material cerámico (cordierita) con circunvoluciones internas (celdillas panal) cuya superficie (100 m2/gramo), si la desplegáramos, equivaldría a varios estadios de fútbol.

miércoles, 27 de junio de 2018

Claroscuros

“Con las ametralladoras cargadas y los visores centelleantes, nuestros cazas Corsair revolotean como halcones sobre territorio ocupado por el enemigo. Bajo nosotros está la jungla, que se extiende por las colinas de Nueva Irlanda… Volamos a una altura de 2.400 (pies). Nuestra base es una pista de coral aplanado en las islas Verdes (Nissan Island), a 640 kilómetros, al este de Nueva Guinea, cuatro grados al sur del ecuador. Es el 22 de mayo de 1944. Esta es mi primera acción de guerra.” El texto es de Charles Augustus Lindbergh. 
Vougth F4U Corsair
En aquel momento, la primavera de 1944, Estados Unidos llegó a su cenit como potencia económica y militar, era la nación más poderosa del mundo, alcanzó la primacía imperial. Lindbergh había sido el primer hombre  en cruzar el Atlantico en 1927 a bordo del “Spirit of Sant Louis” un avión monomotor. Su vida refleja los claroscuros del imperio. Fue condecorado por Göering, fue abanderado del grupo aislacionista norteamericano “America First Committee“ (AFC) y fue antisemita.
Charles Lindbergh ante el aeroplano "Spirit of Sant Louis" - 1927
La AFC fue apoyada, entre otros muchos, por los futuros presidentes John F. Kennedy y Gerald Ford, por el arquitecto Frank Lloyd Wright, la actriz Lillian Gish y el futuro juez del Tribunal Supremo Potter Stewart. Se disolvió inmediatamente después del ataque japonés a Pearl Harbor.
Lindbergh intentó enrolarse en las fuerzas aéreas, pero Stimson, secretario de Guerra, lo rechazó por instrucciones directas del presidente Roosevelt. Con posterioridad logró trabajar en el diseño de aviones y, como analista técnico del Vought F4U Corsair, terminó volando en el Pacífico en acciones contra los japoneses.
Orville Wright, Major Jonh F Curry y Charles Lindbergh - Dayton (Ohio)- 22/06/1927
Escribió un relato sobre su histórico vuelo (1927) por el que se le concedió el Pulitzer en 1954 y terminó siendo rehabilitado por el Presidente Eisenhower que, en el mismo año 1954, recomendó su nombramiento como general de brigada de la U.S. Air Force Reserve. Había llegado la Guerra Fría. Posteriormente estuvo ligado a causas de defensa del medio ambiente y murió en Hawai en 1974.
Philip Roth publicó en 2004 La conjura contra América. Se trata de una ucronía en la que Lindbergh llegaba a presidente de los Estados Unidos en 1940 y pactaba con Hitler en una entrevista en Islandia. Como Secretario de Interior nombra a otro conocido antisemita, Henry Ford. El argumento recoge, dándole otro tratamiento, el secuestro del hijo de Lindbergh, de 20 meses,  que en la realidad acabó en tragedia. La novela tiene rasgos autobiográficos de la infancia del propio Roth, nacido en 1933, en Newark (New Jersey) y de las tensiones antijudías que vivió en esa época.

sábado, 26 de mayo de 2018

Formación profesional

El premio Pulitzer de Historia, en 1948, se concedió a Bernard DeVoto por su libro Más allá del ancho Missouri (Across the Wide Missouri). Se trata de un ensayo sobre las exploraciones de la ruta de Oregón y la vida de los tramperos en la década de 1830. Tal como dice el magnífico prologuista de la edición en español (Valdemar 2017), Alfredo Lara López, no es un libro fácil, “serviría como libro de texto para preparar 1º y 2º cursos de trampero”.
La ruta de Oregón se desarrolló a lo largo de los ríos Yellowstone, Snake y Columbia y a través de las Montañas Rocosas. Culminaba el proceso comenzado con la expedición de Lewis y Clark (1804-1806). El motor de la expansión fue el comercio de pieles de castor y bisonte; este comercio no tuvo nada de romántico y supuso feroces luchas entre la American Fur Company y la Rocky Mountain Fur Company. Había tramperos que iban por libre y otros que estaban integrados en las compañías; algunos de ellos se convirtieron en leyenda, como Jedediah Smith o Kit Carson.
Jedediah Smith cruzando el desierto de Mojave en 1826 - Frederic Remington
Bernard DeVoto confecciona el libro en un momento en que Estados¨Unidos se encontraba en el cenit de su posición imperial. Pone sobre el tapete la doctrina del “Destino Manifiesto”: "Dios escogió al pueblo norteamericano para extender la luz de la democracia, la libertad y la justicia". Las tribus indias se convierten también en protagonistas y son retratadas por los pintores que se integran en las expediciones de la época. De hecho los tramperos y los indios fueron amigos y enemigos y se entremezclaron; tenían gustos parecidos, por ejemplo, consideraban un manjar las entrañas crudas de los bisontes.
Fort Laramie - Alfred Jacob Miller - 1837 - Walters Art Museum, Baltimore (Maryland)
En todo caso DeVoto no es nada complaciente y termina elaborando un relato muy vívido de la vida en la frontera y que, probablemente, se acerca mucho a la realidad. Influyó decisivamente en la revitalización en Hollywood de los “western“.Incluso John Ford reconoció su influencia. Hay una escena en La legión invencible (She Wore a Yellow Ribbon), cuando el capitan Nathan Brittes está en el cementerio visitando la tumba de su esposa, en una lápida a su espalda puede leerse el nombre de Bernard DeVoto.
La caza del búfalo - George Catlin
En resumen, un libro recomendable para entender el mito de la Frontera y la influencia de los nacientes mercados capitalistas en los lindes geográficos del mundo. En el centro de la zona en que se desarrollan los acontecimientos se encuentra el Parque Nacional de Yellowstone, donde viven el oso Yogui y su fiel amigo Bubu; fue el primer Parque Nacional creado como tal, por ley,  en 1872 por el Congreso y el Presidente Ulysses S. Grant.

viernes, 27 de abril de 2018

8 de Ventoso

He leído el libro que en 2013 publicó la Editorial Crítica del historiador Jean-Clément Martin, La revolución francesa. Me ha asomado a la tesis de que lo que ocurrió en la Revolución francesa consistió en una serie de acontecimientos entrecruzados que influían entre sí de una forma no determinista, sino un tanto caótica. Es decir, que lo que iba ocurriendo no podía ser previsto ni por los analistas más avezados de su tiempo; incluso ahora es difícil seguir la secuencia.
Maximilien François Marie Isidore de Robespierre - asciende al poder el 9 de Termidor del año I (27/07/1793)
De hecho, por ejemplo, el ascenso de Robespierre que parece inevitable, casi inexorable, es explicado por la conjunción de una serie de acontecimientos tan aleatorios que causa sorpresa en el lector. Y, además, dura menos de lo que yo recordaba. La historia de la Revolución francesa se desarrolla a lo largo de diez años con una velocidad de vértigo y una densidad factual notable.
Ejecución de Robespierre (en el carro con un pañuelo en la boca) - Wikipedia
Tendemos a pensar que las decisiones humanas y los acontecimientos naturales tienen un sesgo de vector direccional, los concebimos como si fueran flechas espacio-temporales. Se me ha ocurrido la idea, no es original, de que en realidad sean impactos que generan ondas (como piedras que caen al agua) y que esas ondas, con una frecuencia, amplitud y profundidad determinadas, chocan con otras y generan turbulencias. Esas turbulencias son los efectos de los acontecimientos ocurridos y por su naturaleza caótica nos resulta extremadamente difícil discernir una relación causal.
Diagrama Atractor de Lorenz- Edward Lorenz 1963
El caos se convertiría de esta manera en una especie de armonía de carácter superior, con unas reglas tan complejas como las que hay en la dinámica de fluidos. Siempre me ha llamado la atención que la dinámica de fluidos no permite la confección de modelos matemáticos manejables, la cantidad de datos excede la capacidad de computación actual. Por ejemplo, muchos de los análisis de aerodinámica se hacen todavía en túneles de viento y no mediante simulaciones de ordenador.
Túnel de viento (1941)- Glenn Space Center Nasa - Cleveland, Ohio
Entre las citas que encabezan el libro hay una de Saint Just, del 8 de ventoso del año II (26/02/1794): “En efecto, la fuerza de las cosas nos conduce tal vez a resultados en los que no habíamos pensado”. 

domingo, 25 de marzo de 2018

18 de Brumario

En los archivos de la Library of Congress hay una fotografía muy curiosa; realizada por Alexander Gardner el 3 de octubre de 1862 en Antietam (Maryland). En ella, en el centro, se encuentra el Presidente Lincoln y en el extremo de la derecha aparece el capitán George Armstrong Custer.
President Lincoln en Antietam (Maryland) extremo dcha. George A.Custer - 1862 - Alexander Gardner
El nombre de Custer está ligado a las “guerras indias” que, desde el fin de la Guerra Civil, se extendieron hasta el 4 de diciembre de 1886 con la rendición de Gerónimo en Sierra Madre. A principios de 1867 se nombra a Custer para dirigir el Séptimo Regimiento de Caballería por parte del general William T. Sherman, un partidario de actuar con mano dura contra los sioux; incluso eliminando a mujeres y niños. El 27 de noviembre de 1868, a orillas del río Washita, Custer ataca a los sioux realizando una matanza que le vale el apodo de “Squaw Killer“.
Delegación sioux y Arrapahoe - 1870 - Mathew Brady - Library of Congress
Entre el 25 y el 26 de junio de 1876 una coalición india dirigida por Caballo Loco aplastó en Little Big Horn (Montana) al 7º de Caballería, muriendo Custer en la acción. Uno de los supervivientes de la campaña fue Carlo Di Rudio, un italiano que participó en el atentado del carbonario Orsini a Napoleón III el 14 de enero de 1858.
Carlo di Rudio (1832-1910)
Había sido condenado a la colonia penal de la Isla del Diablo, en la Guayana francesa, se fugó y terminó emigrando a Estados Unidos, alistándose en el ejército.
Napoleon III - Library of Congress
El atentado de Orsini hizo que Napoleón III se diera cuenta de que no le convenía el nacionalismo revolucionario italiano, con el que había coqueteado, y terminó apoyando una unificación italiana, al margen de Garibaldi, apoyando a Víctor Manuel y Cavour. El Segundo Imperio francés había nacido apoyándose en las masas conservadoras de las zonas rurales contra las emergentes clases medias. Tal vez es el primer ejemplo moderno de populismo.
Emperatriz Eugenia de Montijo con sus damas - 1855 - Franz Winterhalter - Musée du Second Empire, Compiègne
Luis Napoleón Bonaparte había conseguido el poder como Presidente de la Segunda República Francesa, en diciembre de 1848, y dio un golpe de estado el 2 de diciembre de 1851 proclamándose emperador al año siguiente. Carlos Marx comienza así su obra “El 18 de brumario de Luis Bonaparte“: “Hegel dice en alguna parte que todos los grandes hechos y personajes de la historia universal aparecen, como si dijéramos, dos veces. Pero se olvidó de agregar: una vez como tragedia y la otra como farsa.”

sábado, 24 de febrero de 2018

Menos es más

El 27 de mayo de 1929 los reyes de España, Alfonso XIII y Victoria Eugenia inauguraron el pabellón de Alemania en la Exposición Internacional de Barcelona. En la inauguración estaba su autor, el arquitecto Ludwig Mies van der Rohe, con sombrero de copa, chaqué y polainas.
Alfonso XIII y Mies van der Rohe - Barcelona- 1929
Mies, nacido en Aquisgrán en 1886 en una familia de artesanos dedicada al cincelado de mármoles, fue uno de los arquitectos más influyentes del siglo XX. Creo el mundo de edificios de acero y cristal que nos resulta tan familiar. En 2016 se publicó (Editorial Reverté) una edición revisada de la apasionante biografía escrita por Franz Schulze en 1985.
Mies con la maqueta del Crown Hall - Instituto Tecnología de Illinois- Chicago - 1956
El pabellón de Barcelona es la quintaesencia de la filosofía de Mies, “la forma no es la meta, sino el resultado de nuestro trabajo”. Mies era un perfeccionista que trabajaba hasta el más mínimo detalle. Su lema “menos es más” era un corolario de las palabras de San Agustín “La belleza es el resplandor de la verdad”.
Proyecto edificio oficinas en la Fiedrichstrasse - Berlin - 1922
Fue director de la Bauhaus durante los primeros años del nazismo hasta que emigró a Estados Unidos en 1938. Se instala en Chicago donde construye entre 1948 y 1951 las dos torres de apartamentos del 860-880 Lake Shore Drive. Son los primeros rascacielos de acero y cristal que consolidan el llamado estilo Internacional.
Apartamentos 860-880, Lake Shore Drive - Chicago 1951
Entre 1946 y 1951 diseña la casa Farnsworth; junto con el Pabellón de Barcelona es la apoteosis de una visión del mundo. Le costó un pleito, famoso en su época, con la doctora Farnsworth que lo demandó por un exceso de costes. Además, ella consideraba que la casa era inhabitable; se trataba de una caja de cristal abierta a su entorno. No fue el único arquitecto que sacrificó a sus clientes en el altar de la necesidad creativa.
Casa Farnsworth - Plano (Illinois)
Sus herederos intelectuales fueron, entre otros, los miembros del estudio  Skidmore, Owings & Merrill,  constructores de rascacielos de acero y cristal. Sin embargo, su más directo colaborador, Philip Johnson, que trabajó con él en el edificio Seagram, sorprendentemente fue uno de los abanderados del movimiento posmoderno. El mundo estaba cambiando, a finales de los años 1970 el estilo Internacional ya no representaba la modernidad.
Edificio Seagram en construcción - 23/01/1957 - Park Av. New York - Library of Congress
Robert Venturi, arquitecto de Filadelfia, había publicado un libro en 1966, “Complejidad y contradicción en arquitectura”, en el que atacaba el estilo Internacional. Abogaba por los elementos híbridos y la ambigüedad frente a la pureza y la claridad. En 1972 publicó, junto a su socia y esposa, Denise Scott Brown, “Aprendiendo de Las Vegas” que era todo un manifiesto. Atacaron a Mies en el núcleo de su filosofía: “Más no es menos” y “Menos es un aburrimiento”.

lunes, 29 de enero de 2018

La mano invisible

La Historia, el análisis histórico, siempre transita dialécticamente de lo general a lo particular y de lo particular a lo general. Este vaivén ha propiciado en el mundo moderno, a partir de la Revolución Francesa, la existencia de dos corrientes claramente diferenciadas: la que examinaba la vida cotidiana e infería movimientos globales y la que identificaba flujos generales y contrastaba sus conclusiones con los hechos.
La Libertad guiando al pueblo - Eugène Delacroix - 1830
Por ejemplo, en el ámbito alemán, hay dos autores que defienden cada una de las dos corrientes. Ludwig Friedländer (1824-1909), con su monumental “Historia de las costumbres de Roma, desde Augusto hasta los Antoninos” analiza la vida cotidiana y prefigura los métodos que, más tarde, utilizará la Escuela de los Annales francesa que culmina en los libros de Georges Duby (1919-1996), como  “Guillermo el Mariscal“ y su dirección de “Historia de la vida privada“.
Napoleón en su trono imperial - Jean-Auguste-Dominique Ingres - 1806
El oponente alemán de Friedländer sería Theodor Mommsen (1817-1903) con su “Historia de Roma” con un análisis más político y generalista. En este camino aparecen Oswald Spengler (1880-1936) con su (espantosamente) pesimista “La decadencia de Occidente” y, en otro sentido, Arnold J Toynbee (1889-1975) con su obra “Estudio de la Historia”. Éste último intenta aplicar una visión estructuralista y reduccionista al análisis histórico que, en su momento, resultó fascinante. Identificaba 21 civilizaciones en el devenir humano haciendo que todos los hechos cuadraran en su tesis, creo que forzando sus argumentos y fracasando en el intento.
Lenin llega a la Estación de Finlandia en Petrogrado (1917) - Nicolai Babasyuk 
Visto con perspectiva la lucha entre lo general y lo particular se ha decantado, sobre todo a partir de los años 1980, por lo particular pero matizado. El acceso desde lo particular a lo general se ha conseguido mediante la aplicación de técnicas que inicialmente pertenecieron a la antropología. La identificación de ritos y costumbres existentes en cada época permite contrastar cuáles terminan prevaleciendo y cuáles decaen. Se trata de utilizar la estadística, el concepto de la “mano invisible” de Adam Smith.
Los sirgadores del Volga - Iliá Yefimovich Repin - 1870-1873
El análisis histórico puede proporcionar resultados cambiantes. Si solamente se mira lo que ocurre arriba se puede descubrir lo que ha pasado; si se mira lo que ocurre abajo se puede saber, además, porqué ha pasado. El poder proporciona la espuma de la historia, el estudio del comportamiento de los seres humanos, del pueblo llano, permite identificar flujos que se entrelazan y, en realidad, en la interrelación de dichos flujos con la imagen del poder es donde seguramente radica la verdad histórica. La pregunta final es: qué influye más en la Historia, Lenin en Petrogrado (03/04/1917), en la estación de Finlandia, o la miserable vida de los sirgadores del Volga.

jueves, 4 de enero de 2018

Relatividad perceptiva

Connie Willis es una muy buena escritora de ciencia ficción. También es una estupenda escritora en general. Una de sus novelas, “El Apagón“, trata de historiadores de Oxford, en 2160, que realizan viajes al pasado; en concreto al Londres de 1940, bombardeado por los alemanes, el “blitz”.
Connie Willis
Esta novela continúa en “Cese de Alerta”; ambas constituyen una puesta en escena  que recrea de forma impecable la vida cotidiana en la Gran Bretaña asediada durante la II Guerra Mundial. Lo hace con una documentación exhaustiva y con una construcción de personajes creíbles que permiten sumergirse en el pasado.
Londres - 1940
Una de las cuestiones más interesantes que proporciona el libro es la comprensión de la mirada sobre la época narrada; por ejemplo, se trata de un mundo en el que todavía no hay antibióticos. Ello provoca constantes temores de los protagonistas ante su indefensión por algo tan común como un resfriado. Estamos hablando de percepción. Las cosas conocidas no requieren de nosotros ni un momento de atención, las incorporamos a nuestro ámbito sin pestañear.
La adoración de los pastores - Giorgione
Una recopilación de cuentos publicada por Connie Willis en 2004 titulada “El espíritu de la Navidad” contenía un cuento, “Posada”, que ilustraba lo dicho sobre la percepción de una manera que me resultó sobrecogedora. Se trataba de una feligresa que participa en la conmemoración de la Navidad, una especie de belén viviente. Por un bucle temporal se encuentra en la puerta trasera de la iglesia con una pareja de jóvenes muy extraña, con túnicas andrajosas y ella embarazada. Teniendo en cuenta el frío reinante los intenta esconder en el sótano; y al bajar se da cuenta de que “... ellos no sabían cómo bajar las escaleras, la muchacha se dio la vuelta y bajó de espaldas, con las manos planas sobre los escalones de arriba, y el muchacho la ayudó a bajar, escalón tras escalón, como si estuvieran descendiendo entre rocas, …”. Más tarde María y José, pues eran ellos, terminan saliendo por la puerta al mundo del que procedían.
Relativity - M.C. Escher . 1953
Se trata de un ejemplo de que algo tan habitual como una escalera es un artefacto tecnológico; algo desconocido para las personas pobres del siglo I que no podían conocer un palacio o un edificio más sofisticado que una cabaña. Lo que somos capaces de percibir está íntimamente relacionado con el mundo que conocemos. El resto no lo vamos a ver a no ser que logremos entrenar una mirada limpia y no contaminada, en el sentido que le daban Brentano y Husserl.

domingo, 3 de diciembre de 2017

Mau-mauando al parachoques


“El coqueto aerodinámico rocanrol color caramelo de ron”. Este fue el delirante título de la primera obra (1965) de Tom Wolfe publicada en España por Tusquets en 1972. Se trataba de un conjunto de artículos periodísticos que, junto a los de otros autores norteamericanos, inauguraron lo que se dio en llamar “nuevo periodismo”.
Tom Wolfe - 1996
Más tarde se publico “La izquierda exquisita & mau-mauando al parachoques” (escrito en 1970). Los artículos son fantásticos; todavía preparo los canapés de roquefort con nueces que adoraban los “Panteras negras” invitados por la “izquierda exquisita” neoyorquina (Leonard Berstein) para proporcionar escalofríos a sus invitados. O recuerdo la alucinante escena de parados californianos, incluyendo enormes samoanos con bastones, mau-mauando al  funcionario federal encargado de gestionar ayudas laborales.
The connoisseur - Norman Rockwell - 1961
En 1975 Wolfe se empezó a meter con el arte moderno y con la (a su juicio) nefasta influencia de la Bauhaus en la arquitectura. Siempre ha sido un escritor polémico y polemista. En 1979 publicó Lo que hay que tener (The Right Stuff), se trata de una narración documental a caballo entre la novela y el periodismo en la que cuenta la carrera ruso-norteamericana por el control del espacio. En concreto el Proyecto Mercury, que antecedió al Proyecto Apolo.
Astronautas Proyecto Mercury - 20/01/1961
Este libro también tiene sus momentos: el vicepresidente Johnson, despotricando, teniendo que esperar en un automóvil a que lo recibiera la esposa de John Glenn y la memorable barbacoa que ofrece Texas a los astronautas, en el Sam Houston Coliseum de Houston con el aire acondicionado a la máxima potencia y las nubes de vapor de las barbacoas ascendiendo hasta el techo.
Manifestación contra la guerra de Vietnam - Warren K. Leffler . 19/01/1968 - Library of Congress
En 1987 publicó su primera auténtica novela, La hoguera de las vanidades, sobre un broker de Wall Street en la burbuja de bonos de mediados de los años 1980; era una crónica tan minuciosa que al describir los objetos indicaba su precio en dólares. Tom Wolfe ha soñado ser el Charles Dickens de su mundo; no sé si lo habrá conseguido. Desde luego es el gran cronista del imperio en la época en que la guerra de Vietnam destruyó la autocomplacencia.

jueves, 12 de octubre de 2017

Fuerza de color

Recientemente he visto una película realizada en 2003, “Lejos del cielo” (Far from Heaven). La película, dirigida por Todd Haynes contaba una historia que se desarrollaba en la Norteamérica suburbana de 1957, en Hartford (Connecticut); la vida de un matrimonio aparentemente convencional pero en la que se entremezcla la homosexualidad, el racismo de la época y los cambios en la vida de una mujer magistralmente interpretada por Julianne Moore. La productora de la película es una compañera de estudios del director, Christine Vachon.
Julianne Moore y Dennis Quaid -  "Lejos del cielo" - 2003
La película está estructurada a la manera de los melodramas de Douglas Sirk, realizados sobre todo en los años 1950. Vistas con perspectiva las películas de Sirk, narrando vidas normales y tragedias cotidianas, resultan ser auténticas muestras antropológicas de su época. Mediante una puesta en escena minimalista, y huyendo de la grandilocuencia, logran mostrarnos la trastienda del “sueño americano”.
"Sólo el cielo lo sabe" - Douglas Sirk - 1955
Curiosamente, Christine Vachon es hija de John Vachon (1914-1975), fotógrafo profesional, que trabajó para la Farm Security Administration (FSA) en los años 1930, y más tarde para la Oficina de Guerra, y las revistas Life y Look.
San Augustine County, Texas - abril 1943 - John Vachon - Library of Congress
John Vachon, como toda la generación de fotógrafos norteamericanos fraguada en los trabajos para las Agencias gubernamentales, gozó de libertad creativa y sus trabajos nos muestran una imagen de personas reales, muy alejada de los convencionalismos.
Lincoln, Nebraska - 1942 - John Vachon - Library of Congress
Estos fotógrafos fueron pioneros en la utilización de las primeras películas  en color, en escala comercial, las míticas Kodachrome, aparecidas en 1935. Los colores son característicos, ligeramente saturados. El estilo que imprimen a las imágenes es el correspondiente a los años 1940 y 1950 e impregna todos los productos de esa época, las películas, las fotografías e, incluso, los dibujos. El Kodachrome se convierte en el estilo del “American way of life”.

sábado, 2 de septiembre de 2017

Hybris

Hannah Arendt identificaba, en “Los orígenes del totalitarismo”, los dos casos en que sendos Estados se convirtieron en totalitarios, el Tercer Reich y la Unión Soviética de Stalin. La característica que convertía un régimen autoritario, o dictatorial, en totalitario estaba ligada a la intervención en la vida cotidiana; al hecho de que no hubiera en la actividad humana algún aspecto que se escapara al control por parte del Estado.
Hannah Arendt - 1935 - París
El mecanismo por el que ambos sistemas, el nazi y el estalinista llegaron a dicho control es muy diferente; es consecuencia del tipo de sociedad previa sobre el que operaban. La Alemania de los años 1930 era una sociedad avanzada, sofisticada, y compuesta por ciudadanos con intereses muy diferentes. La soviética, en cambio, era una sociedad en la que la estructura era mucho menos compleja.
Los nazis se basaron en el “control social”, un mecanismo indirecto. Utilizaron a los jóvenes, a las nuevas generaciones, a los que se aduló y se dio el poder de la denuncia. Las Juventudes Hitlerianas denunciaban a profesores y se convirtieron, en el ámbito familiar, en los abanderados de la “nueva era”.
Fotograma de Cabaret - Bob Fosse 1972
A su vez, los miembros del Partido y las SA denunciaban a comerciantes, simpatizantes con los judíos y cualquier desviación del gran objetivo: La limpieza étnica y la supremacía de la raza alemana. La ferocidad con que se llevó a cabo se sustentaba, en última instancia, en el poder de la policía política, la Gestapo, y la existencia de cárceles, campos, palizas y asesinatos al margen de todo control jurídico.
Por su lado, en el régimen estalinista el núcleo del poder se basaba en el terror puro; nadie estaba a salvo. Al contrario, el terror se ejercía de forma indiscriminada; no era posible cumplir con las normas y estar tranquilo. El Comisariado del Pueblo para Asuntos Internos (NKVD) actuaba con total arbitrariedad, mediante juicios amañados, en los que se exigían confesiones de los acusados, asesinatos y envío a los campos siberianos (GULAG) de millones de personas.
Ambos sistemas utilizaron con extrema habilidad la propaganda y las nuevas tecnologías. Se basaron en las doctrinas del darwinismo social para conseguir la mejora de la raza aria y la conquista del paraíso del proletariado. En última instancia son el resultado del desmedido orgullo que propiciaron los avances científicos de fines del siglo XIX y principios del XX. El orgullo que hace que los hombres se sientan superiores a los dioses, que los antiguos griegos consideraban sacrílego y conocían como “hybris”; transgresión  a la que se refería Churchill respecto al nazismo. Su castigo lo determina el antiguo proverbio: “Aquel a quien los dioses quieren destruir, primero lo vuelven loco”.